La sede operativa Sautatá, reconstruida en madera.
Entre octubre de 2025 y junio de 2026, con Patrimonio Natural y recursos de la cooperación alemana (KfW), MARA reconstruyó la sede operativa del parque en el sector Sautatá. Se demolió la edificación anterior y se levantaron tres módulos en madera —alojamiento de funcionarios; cocina, zona de bienestar y área de trabajo; y salón múltiple para reuniones— más un módulo de baños, el cuarto de máquinas, la zona de lavado y una pasarela cubierta que los une. En total, cerca de 390 m² construidos.
Selva del Darién, junto al río Atrato.
Sautatá está en el municipio de Riosucio (Chocó), dentro del Parque Nacional Natural Los Katíos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es selva húmeda tropical del Chocó biogeográfico: entre 26 y 32 °C, humedad por encima del 85 % y entre 2.000 y 4.000 mm de lluvia al año.
Todo llega por río.
A la sede solo se llega por agua: desde Turbo, por el golfo de Urabá y el río Atrato, son siete a ocho horas de navegación que no se hacen de noche. En la temporada seca bajó el caudal del Atrato y parte de los materiales se movió a lomo de hombre. Los escombros de la demolición también salieron por río hasta Turbo.
Madera inmunizada, acero inoxidable y energía solar.
Cimentación en zapatas y pedestales de concreto con anclajes metálicos; estructura en madera laminada de pino y madera aserrada inmunizada con sales CCA por vacío-presión, unida con pernos de acero inoxidable; cubierta en teja termoacústica, muros en machimbre y celosías de madera que dejan pasar el aire; pisos y puertas plegables en madera.
La sede no tiene red eléctrica: funciona con un sistema solar fotovoltaico de 4,88 kW con almacenamiento en baterías y una planta diésel de respaldo. Las aguas residuales van a un pozo séptico con trampa de grasas y campo de infiltración.
Una base para cuidar el parque.
Una sede terminada en junio y entregada en julio de 2026, con alojamiento, cocina, espacios de trabajo y de reunión para el equipo de Parques Nacionales que protege Los Katíos, en uno de los lugares más lluviosos y remotos del país.








