Un centro de visitantes, un mirador y un sendero en el páramo.
Entre agosto de 2025 y febrero de 2026, con Patrimonio Natural y recursos de la cooperación alemana (KfW), MARA construyó la infraestructura ecoturística del Santuario de Fauna y Flora Galeras en el sector Telpis: un centro de recepción de visitantes de dos niveles en madera, con energía solar propia; un mirador sobre la laguna de Telpis, y la adecuación del sendero Wayra Ñan, con un puente peatonal de unos 6 metros, pasarela, pasamanos, escalones en terraceo con grava, dos estancias de descanso cubiertas y un portón de acceso.
Sector Telpis, entre 3.200 y 3.800 metros.
La obra está en la vereda El Rosario, en Yacuanquer (Nariño), a unos 30 kilómetros de Pasto por carretera —los últimos 5, en placa huella y destapado—, dentro del Santuario de Fauna y Flora Galeras: páramo y bosque altoandino, con temperaturas de 6 a 12 °C, heladas en la noche, neblina y radiación alta. El sector Telpis es el único espacio del santuario habilitado para el ecoturismo.
Todo subió en mula y al hombro.
En el páramo no se permiten mulas: el material subía en mula hasta la Piedra del Libro y de allí al hombro hasta el mirador. Cuando el invierno y el paso de ganado destruyeron el camino de acceso, todo el transporte en los últimos 3 kilómetros pasó a hacerse a lomo de hombre y la carga diaria bajó de 1.600 a 800 kilos; hasta los paneles solares subieron así. Además, el suelo del mirador resultó demasiado blando para las zapatas de concreto previstas.
Madera inmunizada sobre pilotes y energía solar.
El mirador se rediseñó para apoyarse en pilotes de madera rolliza inmunizada en lugar de zapatas, lo que además evitó remover suelo de páramo: columnas rollizas de 14 cm, piso en tablilla, barandas, cubierta y conexiones en acero inoxidable y varilla galvanizada. El centro de recepción es una estructura de dos niveles en madera inmunizada al vacío-presión con sales CCA, con garantía de 20 años, sobre zapatas de concreto, con escalera, entrepiso, celosías de madera y cubierta termoacústica; tiene pararrayos y un sistema solar fotovoltaico aislado, que se puso en marcha el 5 de febrero de 2026.
En el sendero, las gradas se dejaron de un metro de ancho como máximo para reducir el impacto, y el material de excavación se reutilizó como relleno. No hubo accidentes en los 185 días de obra, y unos 700 kilos de residuos aprovechables se entregaron al santuario para su propio mantenimiento.
Una puerta de entrada al páramo.
Una obra terminada en febrero y recibida en marzo de 2026, con la que el santuario recibe a sus visitantes en un centro con energía propia, los lleva por un sendero seguro y les abre una vista sobre la laguna de Telpis. En la obra trabajó gente de las veredas vecinas al santuario.

