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Clínicas y consultorios · 2026 · OCT · 7 min

Remodelar o ampliar una clínica o IPS sin dejar de atender

Cómo se planea la remodelación o ampliación de una clínica o IPS privada por etapas, con aislamientos, recorridos separados y novedades al día, sin suspender la atención.

Clínicas y consultorios2026 · OCT

Una clínica o una IPS privada se puede remodelar o ampliar sin cerrar si la obra se divide en etapas, cada zona en obra queda aislada de las áreas de atención, los recorridos de trabajadores y escombros no se cruzan con los de pacientes, y cada cierre o traslado de servicios se reporta como novedad en el REPS antes de empezar.

Para un prestador privado, cerrar no es opción: cada semana sin atender son ingresos que no llegan y pacientes que se acostumbran a otra clínica. La obra tiene que acomodarse al servicio, no al revés. En salud hemos construido el Centro Médico Quirúrgico de la Orinoquía, una clínica grande y exigente en Yopal (Casanare), y hecho el mantenimiento del centro de salud de Soracá, en 2018. Lo que sigue es cómo planeamos una obra así.

¿Qué hay que resolver antes de que llegue el primer obrero?

  1. Qué servicios crecen y cuáles se mueven. La remodelación parte del plan de servicios de la clínica: qué se amplía, qué se traslada y qué se abre nuevo. Un servicio nuevo exige autoevaluación y reporte de novedad antes de prestarlo, y algunos, como urgencias, tienen visita previa de la secretaría de salud.
  2. Que el edificio existente aguante. Para una ampliación adosada o en altura, el capítulo A.10 de la NSR-10 obliga a evaluar la estructura que ya existe. Si la clínica tiene cirugía, urgencias o cuidados intensivos, la NSR-10 la trata como edificación indispensable, con exigencias sísmicas mayores. En edificios viejos y sin planos, esa evaluación puede cambiar el proyecto.
  3. Que el diseño cumpla la habilitación. Lo nuevo y lo remodelado deben cumplir el estándar de infraestructura de la Resolución 3100 de 2019, que sigue vigente. Los puntos clave están en los requisitos para habilitar un consultorio o una IPS.
  4. Que haya licencia en la modalidad que corresponda (ampliación, modificación o reforzamiento) y un levantamiento real de las redes. En edificios viejos, la tubería casi nunca va por donde dice el plano, cuando hay plano. La licencia la tramitamos nosotros, también como apoderados del propietario.

¿Cómo se divide la obra en etapas?

La regla práctica: primero se construye lo nuevo y después se remodela lo viejo. Si la ampliación entra en servicio antes, recibe los consultorios o las camas del área que sigue, y así cada etapa tiene a dónde trasladar la atención. Cuando no hay ampliación, se adecúan espacios provisionales, como otro piso o un local vecino, siempre que cumplan para el servicio que van a recibir.

Etapa Qué se interviene Dónde se atiende mientras tanto Qué se reporta
1 Ampliación (consultorios nuevos) En el edificio actual, sin cambios Apertura de consultorios al terminar
2 Ala de consulta externa En la ampliación ya terminada Traslado o cierre temporal del ala
3 Baños, sala de espera y fachada Recorridos provisionales señalizados Según lo que se cierre
4 Urgencias o cirugía, si las hay Área alterna adecuada antes de intervenir Consultar antes con la secretaría

La tabla es un ejemplo; cada clínica tiene su orden. Lo que no cambia es que el cierre temporal, la reactivación, el traslado y la apertura o cierre de consultorios y camas son novedades que la Resolución 3100 obliga a reportar en el REPS. Urgencias es capítulo aparte: no se suspende, y como un servicio nuevo de urgencias tiene visita previa de verificación, cualquier traslado se consulta antes con la secretaría.

¿Cómo se controlan el polvo, el ruido y el riesgo de infecciones?

El polvo de una demolición lleva esporas de hongos que son un riesgo real para pacientes con defensas bajas. Por eso el plan de control lo aprueban el comité de infecciones o el responsable de seguridad del paciente de la clínica, no solo el residente de obra:

  • Cerramientos herméticos de piso a techo, con juntas selladas, y ductos y rejillas de ventilación tapados en la zona de obra.
  • Tapetes adhesivos o húmedos a la salida de la zona de obra y aseo diario de la circulación vecina.
  • Escombro en carretillas tapadas o bolsas cerradas, por una ruta y en un horario que no crucen con pacientes, ropa limpia, alimentos ni vacunación.
  • Demoliciones, regatas y perforaciones en las franjas que acuerde la dirección médica, lejos de la consulta y del laboratorio.
  • Cortes de agua y energía programados y avisados. Las vacunas no pueden quedar sin respaldo: la norma exige planta eléctrica para los servicios con cadena de frío.
  • Limpieza terminal y revisión antes de devolver cada área al servicio.

¿Cómo conviven la obra y los pacientes?

La obra debe tener su propia entrada, ojalá por detrás o por un costado, y el material llega en horas de poca consulta. La entrada de ambulancias no se bloquea nunca, ni con una volqueta «cinco minutos». Cada cambio de recorrido se señaliza y se actualizan los planos de evacuación de cada piso, que también son requisito de la habilitación.

Los trabajadores no circulan por áreas asistenciales, llevan identificación y reciben una inducción sobre las reglas de la clínica, como parte de la gestión de seguridad y salud en el trabajo de la obra. Una reunión semanal entre obra y clínica (gerencia, dirección médica, enfermería y mantenimiento) resuelve con acta lo que, sin ella, se vuelve un conflicto diario.

¿Qué pedirle al contratista antes de firmar?

  • Un plan de etapas con fechas de cierre y reapertura de cada área, aprobado por la clínica antes de empezar.
  • Los planes de control de polvo e infecciones, de manejo de escombros y de contingencia para cortes de servicios.
  • Un residente con experiencia en obras con el edificio ocupado, y un interlocutor fijo por parte de la clínica.
  • Entrega por etapas, cada una con limpieza, pruebas de redes y lista de pendientes cerrada.
  • Pólizas de cumplimiento y de estabilidad, y al final planos récord, manual de mantenimiento y actas. Es lo que entregamos en cada obra; vea qué debe incluir un plan de mantenimiento.

Con clientes privados trabajamos con anticipo y pagos parciales según el avance. Lo que hacemos en esta línea está en construcción de clínicas y centros de salud.

Preguntas frecuentes

¿Hay que cerrar la clínica para remodelarla?

Casi nunca. Con obra por etapas, aislamientos herméticos y traslados provisionales, el servicio sigue funcionando. Lo que cambia es el plazo: por etapas, la obra toma más tiempo que con el edificio vacío, y conviene aceptarlo desde el presupuesto.

¿Hay que avisarle a la secretaría de salud?

Sí. La Resolución 3100 de 2019 obliga a reportar como novedad en el REPS el cierre temporal, la reactivación y el traslado de servicios, y la apertura o cierre de consultorios y camas. Lo correcto es reportar antes de cada etapa, no al final de la obra.

¿Qué pasa si al demoler aparece un daño que no estaba previsto?

En edificios con años de uso es frecuente: tuberías podridas, vigas fisuradas, humedades dentro de los muros. Se detiene el frente afectado, se documenta y se decide con la clínica cómo resolverlo. Un buen levantamiento previo y un contrato que diga cómo se tramitan las obras no previstas evitan que eso pare todo el proyecto.

¿Se puede construir un segundo piso sobre una clínica existente?

A veces. Depende de la cimentación y la estructura actuales, que deben evaluarse con el capítulo A.10 de la NSR-10. Si la evaluación pide reforzar, es mejor saberlo antes de presupuestar; en ocasiones sale más conveniente ampliar hacia un costado.

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