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Contratar una obra · 2026 · OCT · 7 min

Construir en Boyacá: lo que el clima frío, la altura y las lluvias le exigen a una obra

Temporadas de lluvia, heladas y concreto, diseño para el frío, acceso a las veredas y sismos: lo que el territorio boyacense le exige a una obra antes de empezar.

Contratar una obra2026 · OCT

Construir en Boyacá obliga a programar la obra con las dos temporadas de lluvia (de mediados de marzo a mediados de junio y de finales de septiembre a noviembre, según el IDEAM), proteger el concreto de las heladas, diseñar cubiertas y cerramientos para el frío y resolver el acceso a la vereda antes de empezar.

Y el departamento no es un solo clima. Entre las zonas altas del norte, como Sativanorte o El Cocuy, y las tierras más cálidas y lluviosas de Muzo o Chivor cambian la temperatura, la lluvia y los suelos, y con ellos la manera de construir. Desde Tunja, donde nació MARA Ltda en 1987, hemos construido en municipios como Gámeza, Socha, Chita, Toca, Tibaná, Soracá, Cómbita, El Espino, Santa Rosa de Viterbo, Labranzagrande y La Capilla. Esto es lo que el territorio le exige a una obra, sea una casa, una bodega o la ampliación de un colegio.

¿Cuándo llueve y cómo se programa la obra?

La mayor parte del departamento tiene dos temporadas de más lluvias al año. Según el IDEAM, la primera va de mediados de marzo a mediados de junio en buena parte de la región Andina (2025), y la segunda empieza a finales de septiembre y tiene sus mayores probabilidades de lluvia en octubre y noviembre (2026). Entre una y otra quedan dos ventanas más secas: la de mitad de año y la de diciembre a febrero.

Esas ventanas valen oro para lo que más sufre con el agua: movimientos de tierra, excavaciones, cimentaciones, placa huella y el cierre de cubiertas. Si la obra arranca en plena temporada, hay que prever drenaje provisional del lote, protección de taludes y excavaciones, cemento bajo techo y sobre estibas, y frentes de trabajo bajo cubierta para no parar. Un cronograma serio muestra las temporadas de lluvia, no solo las actividades.

Ojo con generalizar: los boletines agroclimáticos departamentales muestran diferencias grandes de lluvia entre provincias, con más agua hacia el occidente y el piedemonte. Para cada obra conviene revisar los datos de la estación más cercana. El agua también decide cuánto dura una vía rural, como explicamos en drenaje de vías rurales.

Heladas y concreto: ¿qué cuidar en tierra fría?

Las heladas son descensos de la temperatura por debajo de 0 °C que en el altiplano se registran habitualmente en enero, uno de los meses más secos, cuando hay muy poca nubosidad y la temperatura cae en la madrugada (DANE con datos del IDEAM, 2020). La paradoja es que la temporada seca, la mejor para excavar y fundir, es también la de heladas en las zonas altas.

El concreto fresco y el frío no se llevan bien: con temperaturas bajas gana resistencia más despacio, y si el agua de la mezcla se congela en las primeras horas, el daño queda para siempre. Sin entrar en dosificaciones, que dependen de cada diseño, esto es lo que debe exigirle al constructor en tierra fría:

  • Fundir en la mañana, para que el concreto tenga horas de calor antes de la primera noche.
  • Cubrir y proteger los elementos recién fundidos cuando se anuncian noches de helada.
  • Curado húmedo prolongado y controlado: el viento seco del altiplano también le roba agua al concreto.
  • Cilindros de ensayo y respeto por los tiempos antes de desencofrar o cargar.
  • Pañetes, pinturas e impermeabilizantes aplicados en las condiciones que pide el fabricante, nunca sobre superficies húmedas o heladas.

¿Qué le pide el frío al diseño?

En las ciudades del altiplano, como Duitama, Sogamoso o Paipa, el problema rara vez es el calor: es la casa o el aula que nunca se calienta. El diseño tiene que ganar sol, sobre todo el de la mañana, y no dejarlo escapar: muros con masa o aislamiento, ventanas bien selladas, aislamiento bajo la cubierta y una ventilación controlada que evite la condensación y los hongos en las esquinas. En valles más secos y soleados, como el de Villa de Leyva, el reto cambia: sol fuerte, viento y cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche.

La cubierta merece capítulo aparte. Con aguaceros fuertes y granizo, necesita pendiente suficiente, canales y bajantes bien dimensionados y aleros que protejan los muros. Y a más altura, el sol degrada más rápido pinturas, selladores y plásticos, algo que debe quedar en el plan de mantenimiento. Para vivienda lo desarrollamos en casa campestre cálida en clima frío.

¿El acceso a la vereda define el costo y el plazo?

Muchas veces, sí. Una obra rural depende de vías terciarias que con lluvia se vuelven intransitables para una volqueta cargada, de puentes con límite de peso y de trayectos donde la carga se pasa a vehículos pequeños o a mula. Para la sede administrativa y las cabañas de control del Parque Nacional Natural El Cocuy (2018-2019), los materiales de alta montaña subieron a lomo de mula.

Por eso el plan de acceso se resuelve antes de firmar: por dónde entran los materiales, en qué vehículo, dónde se almacenan y cuánto conviene subir antes de que empiecen las lluvias. En obras como la ampliación de la sede del Parque Nacional Natural Pisba en Socha o la placa huella de la vereda Motua, en Gámeza, ese plan pesó tanto como los planos. Lo explicamos en detalle en construir donde no llega el camión.

¿Y los sismos?

Tunja está en zona de amenaza sísmica intermedia según la NSR-10, el reglamento colombiano de construcción sismo resistente, que sigue vigente, y la amenaza cambia de un municipio a otro: el reglamento trae los valores de diseño de cada municipio del país. Una edificación nueva o una ampliación debe contar con estudio de suelos y diseño estructural hechos con los valores del sitio exacto, y en ladera hay que sumar la estabilidad del terreno y el manejo de las aguas. Ampliar «sobre lo que ya hay», sin revisar la estructura existente, es un error frecuente; lo explicamos en ampliar o remodelar una casa.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor época para construir en Boyacá?

Para movimientos de tierra, cimentaciones y cubiertas, las temporadas más secas: mitad de año y de diciembre a febrero. En enero, sin embargo, hay riesgo de heladas en el altiplano, así que el concreto necesita protección en la noche. La obra bajo techo puede avanzar todo el año.

¿Se puede construir en temporada de lluvias?

Sí, con planeación: drenaje provisional, excavaciones protegidas, materiales bajo techo y un orden de obra que deje para esos meses lo que se hace bajo cubierta. Lo que no conviene es abrir excavaciones grandes justo cuando arranca la temporada.

¿Qué pasa si una helada alcanza un concreto recién fundido?

Hay que evaluarlo, no taparlo: revisar el elemento, esperar los resultados de los cilindros y, si hace falta, hacer ensayos sobre la estructura. Según el resultado se acepta, se refuerza o se repone. Por eso es mejor prevenir con horarios de fundida y protección nocturna.

¿MARA construye en mi municipio?

Muy probablemente. Hemos trabajado en buena parte del departamento y en al menos 13 departamentos del país. Revise dónde trabajamos o escríbanos por WhatsApp con la ubicación de su proyecto.

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