Un muelle en el mar parece una obra sencilla, pero trabaja en el ambiente más agresivo para cualquier material y, en un parque marino, sobre un fondo que es justamente lo que se quiere proteger. Lo aprendimos entre 2021 y 2022 con los muelles de Isla Grande e Isla Múcura, en el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo.
Esa obra la contrató Patrimonio Natural, con recursos de KfW, para las sedes operativas del parque: intervenimos el muelle de cada isla y construimos una escalinata en madera en Isla Grande. Años después volvimos a la misma isla para construir su nueva sede operativa, entre 2025 y 2026. Esto es lo que nos dejaron esas dos obras.
¿Para qué sirve un muelle en un parque marino?
Es la puerta de la isla. Por el muelle llegan los guardaparques, las lanchas de control y vigilancia, los víveres, el combustible, los investigadores y los visitantes. Por ahí sale también una emergencia médica. Cuando un muelle se deteriora, no solo se vuelve inseguro: se frena el trabajo de conservación que depende de moverse por el agua.
Por eso, antes que su forma, importa su uso. Un muelle para lanchas de pasajeros no es igual a uno para descargar materiales o combustible: cambian la altura, la longitud, las defensas y la resistencia de la plataforma. Esas decisiones las toma la entidad con su equipo y sus diseñadores; al constructor le toca entenderlas a fondo para construir lo que el muelle va a soportar de verdad.
El mar decide el calendario
En el mar no se trabaja cuando uno quiere, sino cuando el agua lo permite. Según el IDEAM, la marea en el Caribe colombiano es de menor amplitud que en el Pacífico, donde sube y baja mucho más dos veces al día. En el Caribe pesan más el oleaje, el viento y las temporadas: hay días en que la lancha de apoyo no sale y otros en que el agua está quieta y hay que aprovecharlos al máximo.
Buena parte de la obra se hace desde el agua, con embarcaciones de apoyo y con material que llega por mar. Cada viaje cuenta. Lo que esto significa en costo y en plazo lo contamos en construir donde no llega el camión.
Debajo del muelle también hay parque
Corales del Rosario protege arrecifes de coral, praderas de pastos marinos y manglares. Bajo la plataforma de un muelle hay vida, y la obra puede afectarla de varias formas: con la turbiedad que levanta el trabajo en el fondo, con lo que cae al agua, con la sombra de la estructura y con el tránsito de lanchas. Algunos de esos efectos duran años, así que el cuidado empieza en la ubicación y sigue en cada jornada.
- Nada cae al agua: herramientas amarradas, recortes recogidos, combustibles lejos del borde.
- El trabajo en el fondo se hace de manera que la turbiedad se controle y no llegue a los corales.
- Todos los residuos de la obra vuelven a tierra firme.
- Los materiales se escogen para que no suelten sustancias al agua.
Esas medidas hacen parte del plan ambiental de cada obra, que explicamos en cómo cuidamos el entorno en cada obra.
¿Madera, concreto o acero?
| Material | A favor | Cuidado con |
|---|---|---|
| Madera inmunizada | Liviana, se transporta en lancha y se repara por piezas | Tratamiento para agua salada, organismos que perforan la madera, mantenimiento periódico y origen legal |
| Concreto | Durable y de poco mantenimiento si se especifica para ambiente marino | Corrosión del refuerzo si el concreto no es el adecuado, peso y mayor intervención del fondo |
| Acero | Piezas prefabricadas y montaje rápido | Corrosión por sal: requiere protección y repintado |
En la práctica son comunes las soluciones mixtas, con apoyos de un material y plataforma de otro. Junto al mar no hay material sin mantenimiento: la pregunta útil es qué mantenimiento puede sostener quien va a usar el muelle. Sobre la madera en sitios como este, vea construir en madera y elevado sobre el terreno.
Lo que un muelle necesita después de inaugurado
La sal no descansa. Herrajes, uniones, barandas y defensas se revisan con una rutina, y las piezas dañadas se cambian antes de que comprometan el conjunto. Un muelle sin inspecciones se deteriora sin que nadie lo note hasta que falla. Por eso, al entregar, dejamos planos récord, límites de carga claros y un manual que dice qué revisar, cada cuánto y qué reemplazar primero.
Haber vuelto a Isla Grande años después, para construir la sede operativa, nos confirmó algo: en una isla, la obra se mide por cómo está cuando uno regresa.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura un muelle de madera en el mar?
Depende de la especie, del tratamiento, de la exposición al oleaje y, sobre todo, del mantenimiento. Un muelle de madera bien especificado y revisado con regularidad dura mucho más que uno igual al que nadie le hace seguimiento.
¿Es mejor un muelle flotante o uno fijo?
El flotante sigue el nivel del agua, por eso conviene donde ese nivel cambia mucho, como en costas con mareas amplias o en lagunas con temporadas marcadas. Necesita anclajes y un mantenimiento distinto al de un muelle fijo.
¿Se puede reparar un muelle existente en lugar de hacer uno nuevo?
Muchas veces sí. Primero hay que inspeccionar apoyos, plataforma y uniones para saber qué se puede recuperar. Fue el caso de Isla Grande e Isla Múcura, donde la obra intervino los muelles que ya prestaban servicio a las sedes del parque.
¿Quién autoriza un muelle en el mar o en un parque?
En el mar, las playas y los terrenos de bajamar son bienes de uso público que dependen de la Dirección General Marítima (DIMAR). Dentro de un parque nacional, la obra la define y la contrata Parques Nacionales o un fondo aliado; el constructor ejecuta lo que ellos aprueban.